“Me gusta dejar abiertas mis piezas para que sean los espectadores los que las completen con sus pensamientos”

Date : 27 February, 2019

Ha viajado hasta València para participar en uno de los seis workshop de experimentación que este curso tiene preparados El Musical y Diàleg Obert dentro de la oferta de formación FormaTEM. Especialista en experimentación vocal, nos sentamos a charlar con la compositora y artista vocal alemana Ute Wassermann.

¿Cómo ha ido la experiencia con el workshop que has impartido durante estos días en El Musical?
Estoy muy contenta de estar aquí. El trabajo ha sido muy interesante porque me he encontrado con un grupo muy variado, hay performers y gente que trabaja con la voz, hay gente muy variada y eso me gusta. Además, el grupo ha estado muy entregado durante toda la semana.

¿Cómo has planteado las clases?
Primero hacemos un calentamiento, con ejercicios para la respiración articulación y el aparato resonador. Vamos de sonidos más específicos y de técnicas concretas como sonidos nasales, resonadores, activadores de la nariz a sonidos más extremos o bajos como el “jodeln” canto tradicional de Suiza. Hemos trabajado también técnicas más concretas de improvisación con diferentes conceptos haciendo pequeños grupos con ejercicios sobre la escucha. Aquí buscábamos tratar de encontrar nuestra propia voz, nuestro lugar dentro del grupo. Hemos trabajado con texto, concretamente cómo transformar las palabras en sonido y encontrar nuestra propia voz. Hemos tratado de que cada cual encuentre su propia voz.

Hemos trabajado también la muestra del domingo, hemos ido cogiendo ideas del propio grupo. Nos hemos agrupado en conjuntos de 4 o 5 cantantes y hemos creado diferentes atmósferas para la improvisación para crear diferentes paisajes sonoros. Con ello hemos explorado las diferentes texturas, colores y variedad que se puede conseguir con la voz.

Ute Wassermann

¿Cuándo y por qué empiezas a experimentar con la voz?
El canto siempre estuvo presente en mi familia y yo lo he vivido desde que era pequeña. Tocaba también la flauta travesera en improvisación, en teatro, en orquestas pero no quería estudiar en el conservatorio de música clásica. Terminé yendo a la academia de arte en Hamburgo que era muy experimental, era la época del arte sonoro de Jonh Cage. Me vi entonces entre los campos de las artes visuales y la música. Primero hice piezas para voz y flauta con micrófonos en las teclas. Fui dejando la flauta y me metí más con la voz. Tomé clases de canto clásico durante seis años y ya en los noventa colaboré con compositores de orquestas. Siempre hice mis propias piezas, ahora trabajo con ellas.

¿Cuál es el sonido más raro con el que has trabajado?
Trabajo siempre con muchos sonidos, muchas veces me sorprendo durante el proceso de experimentación que suele suceder dentro de la improvisación. Hace dos años estuve en México e hice una pieza en el jardín sonoro con altavoces en los árboles, trabajaba con grabaciones de campo que grababa por allí ruidos de insectos, silbidos de personas incluso el ruido de los silbatos de los carritos de comida. Estas grabaciones de campo se reproducían en los altavoces a la vez que las voces y otros instrumentos. Fue muy interesante ver cómo se fusionaban las grabaciones con el sonido real. Me gustó mucho esa experimentación.

¿Qué es para ti la performance?
Estuve en un festival de performance en Dinamarca. Allí vi una pieza en la que me plantee preguntas. Creo que un buen trabajo debe de generar en el espectador ese estado de cuestionamiento, un estado que a mí me sirve para sirve para crear. De cara a mis propios trabajos, me gusta cuando la gente viene con su propia versión de la pieza. Digamos que la dejamos abierta para que ellos mismo puedan acabar de construir la composición con su propio pensamiento.

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