“La Performace es una forma de vivir por tanto se necesita una coherencia entre lo que eres y lo que haces”

Date : 20 December, 2018

Termina la work in progress con la que se pone punto final al workshops de performance que organizan conjuntamente la plataforma Diàleg Obert y el Teatre El Musical. Nos sentamos con Denys Blacker a la que le preguntamos cómo se pronuncia correctamente su nombre para podernos dirigir a ella. Nos responde con una sonrisa y con un perfecto castellano. Se le ve feliz con el resultado de la experiencia. Empezamos la entrevista.

¿Qué tal ha ido el taller de performance que has estado impartiendo esta semana en el TEM?

Hemos estado trabajado las formas de saber intuitivas. Son formas que están un poco atrofiadas hoy en día en nuestra sociedad porque le damos mucha prioridad a la vista y al oído. Hemos intentado funcionar sin utilizar estos dos sentidos. Hemos probado la comunicación telepática en un espacio de juego sin utilizar los sentidos cognitivos. Y de aquí  han salido muchas interpretaciones no tan objetivas sino más subjetivas. Se trata de buscar un conocimiento interrelacionado con los demás. Hemos trabajado en grupo, la idea era no pensar solo en ti y en tus necesidades, sino más como grupo. Por ejemplo, hemos imaginado que éramos como una célula en la que no te separas de los demás pero hay un entender y escuchar a los demás y a partir de esta escucha se encontrar la verdadera acción, las más auténtica.

Una semana entera trabajando en grupo con tanta intensidad, habréis creado casi una familia ¿no?

La verdad es que sí porque han salido temas muy íntimos. Estamos trabajando zonas de conocimiento que están poco conscientes. Además, los sentimientos que tenemos más ocultos son los más traumáticos por eso surgen ideas y temas que vienen relacionadas con una emoción fuerte que hace mucho tiempo que no la miras. Nos vamos contando historias que para nosotros tienen una carga. Esta es una forma de comunicar telepáticamente más fácil cuando hay una conexión emocional. No buscábamos una conmoción terapéutica pero sí confiar en el conocimiento que tienes dentro, muy dentro de ti y reconectar con esa confianza para saber qué es lo que tengo que hacer.

Denys Blacker en el TEM de Valencia 4

¿Qué has encontrado en este grupo que no hayas encontrado en otro taller en otro momento?

He encontrado un grupo con una entrega total. Cada grupo es distinto y tienen un carácter diferente. El carácter de aquí en Valencia es ya de por sí muy social. Esa facilidad para comunicar hace que estemos más dispuestos a soltar el control para poder escuchar. Muchos tenían muchos años de experiencia y otros están empezando. Esa mezcla es buena, todos somos en cierta forma ineptos en esto porque tenemos atrofiada la capacidad de escucharnos de verdad, yo incluida.

Llegas a la Performance desde la escultura ¿Cómo es ese viaje?

Estudié escultura 7 años.  A partir del tercero ya me metía en mis obras. Tenía una necesidad de estar presente en las obras aunque no entendía muy bien por qué. Poco a poco fui haciendo las esculturas con mi cuerpo. Cogía mucho barro, toneladas de barro, me metía dentro y me movía. Luego tiraba cemento y todos los movimientos quedaban grabados. Poco a poco fue como empecé. Era una forma de que el cuerpo participara del proceso.

Naces en Londres pero estás asentada desde hace muchos años en Girona ¿Qué encontraste aquí que no tenías en Inglaterra?

Todo (ríe). Llegué en el 87 y no tenía intención de quedarme pero me fueron apareciendo oportunidades, amistades y una forma de vivir que era lo que sentí que era lo que mejor para mí.

¿Encontraste más oportunidades de desarrollar tu carrera artística aquí?

No, al contrario. Dejé todos mis contactos en Londres para instalarme aquí. Tenía todo encaminado porque tenía licenciatura, master, había hecho varias residencias, había disfrutado de becas pero quise romper con todo eso y empezar de nuevo. Aquí tuve que empezar de cero porque no conocía a nadie. Me instalé en el campo, en Girona, que es muy bonito pero también es muy solitario. Fui haciendo mi trabajo, me ha costado muchos años tener la sensación de que tengo mi familia artística aquí. Lo he conseguido a base organizar muchas cosas, festivales, encuentros. Cuando me sentía muy sola invitaba a la gente a venir a casa o salía fuera a conocer otros grupos como estoy haciendo estos días aquí en Valencia.

Has hecho exposiciones en las que las obras se podían tocar.

Durante un tiempo estuve trabajando con vestidos. Mi interés siempre ha sido ir más allá de la materia. Estas piezas eran ropas que yo utilicé para hacer una performance y pensé que podrían ser también una pieza en la pared, que habrían cogido la energía de la acción y la podrían transmitir a los visitantes de la exposición. Es la memoria en la materia, todas las piezas tenían unas acciones aunque no se vean.

Creo que todas las reglas hay que buscar la forma de cuestionarlas. El museo es ese lugar estéril al que vas a hacer un performance y te ponen un guardia de seguridad delante de cada obra de arte por si acaso te descontrolas…. No se entiende, es un poco absurdo, por eso la performance está en cualquier lugar.

¿Qué es para ti la performance?

A veces digo que es una forma de filosofía. La performace te da la opción de buscar la acción perfecta que penetra en las ideas. Performace es una forma de vivir por que se necesita una coherencia entre lo que eres y lo que haces. Requiere de auto atención y auto crítica constante que va en relación a otro no solo con tu arte. La performance es altamente relacional, somos muchos grupos repartidos por todo el mundo y muy abiertos. Además, como no hay dinero se suele funcionar sin jerarquías muy explícitas que dan la posibilidad de relaciones de generosidad de todo tipo. Nos apoyamos los unos a los otros y vamos haciendo familia. La autenticidad de ese afecto es básico, la performance me ha ofrecido una familia.

Denys Blacker en el TEM de Valencia 1

¿Es la performance un arte maltratado?

El performance es una especie de paraguas bajo el que hay muchas formas diferentes de artes que pueden venir de disciplinas artísticas diferentes. Yo creo que muchos llegamos ahí cuando encontramos límites en nuestras disciplinas, en mi caso por la escultura, otro por danza, otro por teatro. Llegas a un espacio donde no hay reglas, un espacio de anarquía pura, no de anarquía política sino anarquía muy feminista basado en la calidad de la relación y responsabilidad. Es una forma de hacer que rompe con los valores actuales materialistas. Hemos funcionado mucho tiempo sin dinero aunque no es justo que no se pague o se pague muy poco. Esto hace que la performance sea más underground. Si no tienes dinero para hacer publicidad es difícil llegar a la gente. Como llega a menos gente es menos conocido. Es como un bucle. Además, es un arte rechazado por las instituciones por el peligro por ejemplo de que se puedan manchar las paredes blancas de una galería. Esto afortunadamente está cambiando, hay galerías en Londres con las paredes pintadas y con espacios polivalentes dedicados a la acción. Por otro lado, la performance suelen ser muy críticas con las estructuras patriarcales, neoliberales y materialistas y eso no es muy popular.

Serge Pey nos dijo en otra entrevista que necesariamente la performance debe de tener crítica social. ¿Estás de acuerdo?

No tiene por qué ser explícita la crítica. Somos críticos con la sociedad, el mero hecho de levantarte por la mañana e interactuar en tu vida de una forma performántica ya es muy política. Requiere ser muy consecuente y mucha disciplina interna porque tienes que estar constantemente enfrentándote a ti mismo, a tus limitaciones, renovándote, aprendiendo … Como cualquier forma de arte pero la performance tiene la peculiaridad que está dentro, va con tu cuerpo va en relación con la sociedad que tú estás creando. El cuerpo es en este caso como una antena por eso sentimos también en nuestro cuerpo las injusticias.

¿En qué se diferencia tu arte de la performance con el resto?

En estos momentos  la investigación que estoy llevando a cabo tiene que ver con un doctorado que he terminado hace poco sobre la sincronicidad entre grupos de performers y muy concretamente en la zona de improvisación. Mi tema es cómo comunicamos, buscar formas de vivir, de interactuar con los demás cuestionando mucho el peso que damos a los ojos, a lo que pensamos. ¿Por qué tiene que ser más sabio el cerebro que el resto del cuerpo? La investigación científica ha  comprobado que el corazón tiene neuronas que actúan sin necesidad de pasar por el cerebro, también en el estómago … Entonces es verdad que podemos sentir visceralmente las cosas que son verdades, es una forma de saber, de conocimiento que es real.

Nos han educado de una forma que nos han hecho pensar que los sentimientos que nos llegan desde el corazón o desde la tripa no son válidos aunque seguimos diciendo aquello de que lo sabía porque lo sentía … La neurociencia investiga hoy en día justamente esto, dónde está la conciencia. Es la gran pregunta de nuestro tiempo. Cuando llego a mi práctica como artista individual desvinculada del grupo me da confianza saber que cuando tengo dudas, me escucho hasta que entiendo que todo está bien. No sufro tanto con las dudas porque es una forma de saber más inmediata para mí.

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