“La buena performance es la que permanece en la memoria de los espectadores por mucho tiempo”

Date : 5 April, 2017

Seiji Shimoda es el artista de performance más reconocido de Japón. Es director de NIPAF (Festival de Arte de Acción Internacional Nippon) y ha presentado a más de 300 artistas de todo el mundo en varias ciudades de Japón. En el año 2000 se convirtió en el primer artista de Asia galardonado con el premio: New York Dance and Performance Awards Bessie. Tras 5 intensos días de work shop en el Teatre El Musical, Shimoda presencia con mucha atención la exhibición de sus alumnos en la que él mismo participa. Tras ello nos concede unos minutos para poder charlar con él mientras degusta un café con leche que pide con exquisita educación y en castellano en la cafetería del TEM.

Seiji Shimoda en el TEM

Empezaste con la poesía ¿cómo llegaste al performance?

A los 17 empecé a escribir poesía. Fue entonces cuando me di cuenta de que la mejor forma de seguir una poesía era con una acción en movimiento. Era un buen deportista nadaba y jugaba al  baloncesto y tenía una buena condición física que me permitía poder expresarme con el cuerpo también.

¿Qué es para ti la performance?

He practicado a lo largo de mi vida  muchas formas de arte como la poesía o la pintura y lo que vi con la performance es otra forma de arte que no está pensado para perdurar en el tiempo como algo físico como un cuadro o una escultura. En el performance, no hay un objeto que se quede de forma física, se queda en la  memoria de los espectadores, marca de otra de forma.  Aunque no sea físico sí que es necesaria la presencia física del espectador. Vivimos en una sociedad muy mediatizada muy audiovisual, podemos ver una performance en vídeo pero este arte se encuentra en un campo mucho más vivo, el objetivo es contactar físicamente con las personas.

Seiji Shimoda

¿Cuáles son para ti las claves para una buena performance?

Depende mucho de la memoria de la audiencia. Los espectadores son humanos y tenemos una memoria grande. La buena performance es la que permanece en la memoria de los espectadores por mucho tiempo. No es fácil, en la pintura hay una obra física que se puede ver varias veces, en el performance solo se puede reproducir una vez.

En sus inicios en Japón lo detuvieron por hacer performances en la calle ¿Cómo ha cambiado la sociedad para que ahora lo consideren arte?

Me detuvieron dos veces por hacer espectáculos al aire libre, fue por desnudarme. Tampoco ha cambiado tanto, hoy si lo volviera a hacer me podrían volver a detener. La población japonesa más normal sigue pensando que estamos locos (ríe). En cuanto a la evolución, antes de mí ya había movimientos artísticos de performance. Una figura que ayudó mucho fue Yoko Ono que cuando venía a Tokio hacía performance. Era una mujer muy reconocida y eso ayudó a fabricar poco a poco el cambio en las instituciones públicas que sí que son más conscientes de que el performance es arte y que tiene un sentido en la  sociedad actual.

¿Cómo ha ido evolucionando su performance?

Siempre he trabajado mi arte en dos direcciones una más de movimiento físico y la otra más poética. Y las dos han evolucionado, los cambios en mi vida lógicamente han influido en mi arte. Antes era soltero, luego me casé y tuve hijos, posteriormente perdí a mis padres. Cuando perdí a mis padres hice una performance en su honor, también con toda la familia cuando me casé. Todos esos cambios han afectado a mi obra.

Seiji Shimoda

“On the table” es su performance más famosa ¿es también su mejor representación?

La mejor performance es siempre la última (ríe). Le tengo mucho cariño a “On the table” porque me permitió viajar a muchos países, a muchos festivales de performance. Era un momento en el que empezaban los festivales, antes estaba todo muy cerrado. Viajaba con mi mesa de 20 kilos que llevaba en los aviones metida en una pequeña bolsa. Recuerdo que en aquella época vine a Valencia y me lleve una grata sorpresa porque ya en aquel momento era un arte bien entendido, tuve muy buena acogida, a la gente le interesaba.

¿Qué experiencia se lleva del work shop que ha impartido estos días en el TEM?

Llevo este taller a muchos países y todos son para mí una experiencia de enseñanza. Introduzco a las personas en la performance, el curso está dirigido a todo tipo de personas tengan o no relación con el teatro solo que quieran aprender. Culturalmente hay mensajes que encajan mejor en la mentalidad de las personas dependiendo que dónde se dé el curso pero somos seres humanos y aunque seamos de culturas diferentes nos entendemos por eso no hay grandes diferencias entre países.  Nos observamos y nos fijamos los unos a los otros. Al verlos hacer te ayuda a pensar. Las otras veces que he estado en Valencia no tuve la oportunidad de ver mucho la ciudad. Esta vez sí tuve tiempo y tengo que decir que tenéis una ciudad preciosa con mucho sol.

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